lunes, 18 de octubre de 2010

El Perú se prepara para recibir a milenarias y millonarias autoridades árabes

Por Juan Aurelio Arévalo

Llegará con traje beduino y lentes para el sol. Bajará las escalinatas del avión junto con 200 amazonas vírgenes, especializadas en defensa personal y manejo de armas de fuego. Saludará amablemente, sin hablar con la prensa, y se dirigirá a su hotel seguido de una hilera de autos lujosos. Pero en vez de ingresar a una habitación, buscará un espacio en el jardín o en un parque cercano e instalará su jaima (carpa) de color militar. Ahí esperará, paciente, a mujeres de entre 20 y 35 años (que superen el 1,65 m de estatura) y, tras verificar que no tengan minifalda ni escote, les leerá el Corán. Así será su visita, porque cada vez que llega a un país extranjero repite el mismo rito. El líder libio Muamar Gadafi está invitado a Lima en febrero y su presencia promete no decepcionar.

MIL Y UN RETOS
En su discurso de 28 de julio, el presidente Alan García afirmó que, en el 2011, la mitad de los mandatarios del mundo habrá visitado el Perú. Esto será posible luego de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Foro de América del Sur y los Países Árabes (ASPA) que agrupa a 12 naciones sudamericanas y 22 árabes. “El objetivo es conocernos”, explica el canciller José Antonio García Belaunde, quien acaba de visitar Egipto, Jordania, Siria, Libia y Líbano para transmitir a sus gobernantes la invitación del Perú (hasta el momento 4 de los 22 países árabes han confirmado su asistencia, el resto lo hará progresivamente).

Solo el bloque islámico del ASPA representa en conjunto un mercado de más de 147 millones de habitantes (con un PBI per cápita que supera los 9 mil dólares). En la actualidad, Dubai Ports, con una inversión de US$700 millones en el Muelle Sur del puerto del Callao y la estatal argelina Sonatrach (US$300 millones en Camisea) son las únicas empresas árabes con inversiones en el Perú. “Para duplicar estas cifras, se desarrollará un encuentro empresarial paralelo”, comenta el canciller, quien admite: “Por el poco conocimiento que tenemos de los invitados, esta, posiblemente, será la cumbre más difícil que nos haya tocado organizar”.

En la ALC-UE, nos ayudó la Comisión Europea. En el APEC, tuvimos el apoyo de una secretaría permanente. Ahora estamos solos”, confiesa. El embajador Manuel Talavera, presidente de la comisión organizadora, comenta esta difícil misión. “Hemos encontrado traductores en el Perú, pero en febrero vamos a traer cinco intérpretes de árabe culto desde España (el árabe no es el mismo en cada país). No podemos ofrecer cerdo en las comidas, el trato a las mujeres es muy delicado y en los hoteles tenemos que indicar lugares para la oración, debidamente orientados hacia la Meca. Asimismo, estamos sacando un manual y daremos charlas al personal del aeropuerto, los hoteles y la Cancillería”, señala. Uno de los pedidos más complicados hasta el momento es el de leche fría de camello para uno de los mandatarios. Vaya Dios a saber dónde la conseguirán.

VISITANTES DEL DESIERTO
En el 2002, Gadafi realizó una gira por África y llevó consigo a 400 efectivos de seguridad (incluyendo a sus amazonas), cuatro aviones, 60 vehículos blindados y un buque. En su primera visita oficial a Italia (histórica porque suponía la reconciliación, luego de haber sido colonia), llegó vestido de coronel con una foto del líder de la resistencia libia colgando en la solapa del saco, personaje que por cierto había sido ahorcado en público por soldados fascistas italianos. Igual de provocador y con la seguridad que le dan 40 años en el poder, arribó a Venezuela el año pasado y se paseó por el Centro Comercial Sambil de la Isla Margarita. Se tomó fotos con curiosos, compró joyas y perfumes y luego los llevó a su jaima, instalada en el jardín del hotel Hilton.

Pero no solo Gadafi llamará la atención. Menudo trabajo va a resultar complacer al rey Abdullah bin Abdulaziz al-Saud, de Arabia Saudita, el noveno hombre más poderoso del mundo del 2009, según la revista “Forbes”, con una fortuna calculada en 23 mil millones de dólares. Cuenta con una colección de 500 Mercedes Benz, un Boeing 747 con un minihospital incluido, 150 caballos pura sangre en su rancho de Al Janadriyah y un palacio similar a la Casa Blanca.

Otro detalle. La familia real saudí es propietaria del palacio Al Riyad en el balneario español de Marbella. En cada viaje, desde hace 30 años, contrata alrededor de 50 marbellíes para que atiendan a su séquito por un salario de 3.500 euros más propinas. En agosto del 2006, una de las 14 princesas viajeras compró un collar de diamantes y unos aretes valorizados en un millón de euros. Solo en frutas y verduras gastan 3 mil euros diarios. Según el Centro de Iniciativas Turísticas de Marbella, en dos meses de visita en 1999 desembolsaron unos 90 millones a la ciudad.

Pero el hijo del emir de Bahréin no se queda atrás. En el 2005, el príncipe Abdullah le entregó 2,2 millones de libras a Michael Jackson para pagar sus gastos legales en un caso de abuso de menores. Luego, quiso ayudarlo a relanzar su carrera y le pagó la mudanza a Bahréin (se quedó 6 meses), le entregó 350 mil dólares para unas vacaciones en Europa y acordaron producir un álbum. Pero Jackson se fue sin realizar la grabación final y el príncipe lo demandó por US$ 7 millones, por lo que tuvieron que conciliar en el Tribunal Real de Justicia de Londres.

Si de dinero y poder se trata, el emir de Qatar tiene mucho que contar. En el 2009, trasladó el festival de cine neoyorquino de Tribeca a Doha, incluido su director Robert de Niro. Dueña de la tercera reserva de gas más importante del mundo, en mayo, la familia real catarí también compró los almacenes Harrods de Londres, del magnate egipcio Mohamed Al-Fayed, por la suma de 1.800 millones de euros. La prensa inglesa tituló la transacción como la del “jeque que compró el bazar del faraón”.

De confirmar su asistencia, también veremos al jeque Khalifa bin Zayed Al Nahyan, de los Emiratos Árabes Unidos. Los siete emiratos suman 5 millones de personas, de las cuales solo el 19% son nativas, ya que el resto son extranjeros atraídos por la riqueza petrolera que les brinda un PBI de más de US$ 200 mil millones.

Asimismo, nos podría visitar nuevamente el rey Mohamed VI de Marruecos, quien en agosto del 2004 nos donó gentilmente diez camellos, pero dos meses después, por una vergonzosa negligencia local, todos murieron. También llegaría el presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, quien luchó contra los franceses en la guerra de independencia. El rey Abdullah II de Jordania, el hombre que confesó haberle dicho a su padre, el fallecido rey Hussein, que no quería ser monarca y este le contestó: “Por eso quiero que lo seas, tú puedes mantener el equilibrio”, vendría con la bella y elegante reina Rania. Desde ya, no contemos con el presidente sudanés Omar Hasan Ahmad al Bashir, quien tiene una orden de captura internacional por ser el presunto responsable de la muerte de 35 mil personas y la “muerte lenta” de otras 265 mil en la región de Darfur.

LA CIFRA
48’675.000
Dólares en exportaciones registró el Perú ante los países árabes. Las importaciones rondaron los 36 millones.

(Fuente: EL Comerio - Peru)

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