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viernes, 12 de noviembre de 2010

Andrés Calamaro en Lima: el Salmón nos puso 'On The Rock'

En dos horas y media se puede viajar en el tiempo. De forma no lineal, saltando etapas una tras otra. Todo “On the Rock”, como se llama el nuevo disco deAndrés Calamaro, ese bonaerense dejó atrás el pelo esponjado pero a quien aún vemos con cariño. Ese mismo que puede hacernos llorar o movilizarnos con canciones como “Flor de Samurai”, una de su nueva producción, que alborota espíritus con un canto de protesta que dice “Dividámonos para gobernar, eliminémonos del mapa”.

El concierto de Calamaro en el Jockey Club fue un regreso, como siempre. Una vuelta atrás que se inició con el considerado canto de “Let It Be”, que venía con agradecimiento y advertencia. “Hoy, en Argentina, con dos horas de diferencia, está tocando Paul McCartney”, o que, canciones más tarde se fundió en un genero de nostalgia con unas notas de reggae con Bob Mayley (“No woman, no cry”) minutos antes de fumar en pleno escenario. (¿Un porrito, como en “Loco”, quizás la única que le faltó tocar?).

Andrelo siempre regresa, porque volvió a las épocas de Los Abuelos de la Nada y de Los Rodríguez con “Sin Documentos, “Costumbres argentinas”, “Mi enfermedad” y “Mil horas”, y nos hizo volver a las épocas de amores adolescentes con “Paloma”, “Te quiero igual” y “Me estás atrapando otra vez”.

Y es que si El Salmón tiene que recorrer el río en sentido contrario, Calamaro dio un recorrido en retro por sus influencias —con la mano sobre el asiento y mirando de reojo hacia atrás— que incluyó el tango “Volver” que escuchaba en la radio y que trataba de tocar en un bandoneón viejo a los 8 años. Porque él es su estilo Dylan, heredado de vivir en los 70 en una Argentina que no daba paz. Es Fito, de quien nos dio una parte de “Te vi” (“Te vi, te vi, te vi, comprabas unos chinos en Madrid”). Y es Santana y Tito puente con su “Oye cómo va”. Y es Mercedes Sosa, de quien cantó “Gracias a la vida” “porque hace poco nos quedamos huérfanos de ella”. Y hasta es cumbia (como cuando toca “Tuyo siempre” y “Las tres marías”).

El Salmón parece tener mejor memoria que nosotros. Porque hasta nos recuerda lo que somos con un homenaje a nuestro campeón mundial (en letras). Deteniendo en el intento un par de corazones con una falsa primicia con golpe de efecto. “A Mario Vargas Llosa le quitaron el Nobel”, dijo antes de completar: “Para dárselo a Joaquín Sabina”, para luego cantar un tema de tintes tan nostálgicos como el: “Todavía una canción de amor”.

Y Andrelo es fútbol, con el que nos hizo dar vuelta atrás recordando al Nene Cubillas para ver de lejitos épocas más felices, como cuando éramos “Los Chicos”, uno de las canciones que provocó delirios más desbocados.

“En 1972 Cubillas fue el mejor futbolista Sudamericano, en esa época también jugaba el ‘Trucha’ Rojas en Independiente. Y miren que era cuando Pelé era groso” fue una de las primeras referencias ‘made in Perú’ que lo hicieron luego envolverse –primero—en una camiseta de la selección nacional y –luego—en una bandera peruana. Ahora toca Arequipa, que por primera vez lo verá, y a la que le tendrá que decir, como a los de anoche, “Buena suerte y hasta luego”. Porque apenas hace horitas que se fue y ya lo queremos regresando sus pasos río arriba.

Por: Ángel Hugo Pilares

miércoles, 10 de noviembre de 2010

De la A a la Z: Andrés Calamaro y el fútbol


Argentina 1978. Fue el Mundial que Calamaro siempre recuerda con devoción. En su canción “Crímenes perfectos” dice lo siguiente: “me parece que soy de la quinta que vio el Mundial 78, me tocó crecer viendo a mi alrededor paranoia y dolor”.
Bochini. Para Andrés, el ‘Bocha’ fue el primer jugador fuera de serie que vio desde que comenzó a seguir a su siempre querido Independiente de Avellaneda. Calamaro es hincha del rojo pero a muerte. Podríamos decir que es un amor declarado sin pudor.
Cambiasso. El Cuchu es uno de los mejores amigos de Calamaro en el fútbol. Hoy figura indiscutible del poderoso Inter de Milán, el volante es amigo no solo del ‘Salmón’ sino también de Charly García.
Derby español. Fue en un clásico entre Real Madrid y Barcelona, en el estadio Santiago Bernabéu que Calamaro recibió un llamado. Era Lionel Messi quien lo citó para conversar en camerinos, allí el rockero se fue feliz. Con camiseta azulgrana autografiada a pesar de ser hincha de los merengues.
Estadio Azteca. Andrés Calamaro escribió una canción al coloso mexicano donde Argentina obtuvo su segundo título mundial en el 86. “Cuando era niño y conocí el estadio Azteca, me quedé duro”, dice la composición.
Fernando Redondo. Es otro de los amigos argentinos futbolistas de Calamaro. Se hicieron más cercanos en los años noventa cuando Redondo era una estrella del Real Madrid y Andrelo comenzaba a hacerse de fama en España con “Los Rodríguez”.
Garnero. Calamaro siempre menciona a Bochini y Maradona como dioses y poetas del balompié, pero cuando se refiere a su querido Independiente le cede un espacio a Danny Garnero, al mencionarlo como el último verdadero ‘10’ de los rojos.
“Honestidad Brutal”. Es el nombre del disco producido en 1999 en el que aparece la canción “Maradona”, uno de los mejores homenajes musicales recibidos por el astro argentino. Este disco para muchos es el mejor en la carrera de Andrelo.
Independiente. Ni Boca ni River. Calamaro es hincha del rojo y lo ha manifestado a cada momento y en cada lugar. “Pero el papá de un compañerito nos llevaba a ver a Independiente, era la época de Pastori, Santoro y el ‘Chivo’ Pavoni”, canta en El Palacio de Las Flores.
Johan Cruyff. Del ex astro holandés, Calamaro ha lanzado elogios constantemente, al punto de afirmar que el ex ‘14’ de la ‘Naranja Mecánica’ no necesitó ganar un Mundial para elevarse al sitial privilegiado de los inmortales del balompié.
Kempes. El ‘Matador’ fue el goleador del Mundial que Andrés recuerda con más cariño. A pesar de Maradona en México 86, Calamaro y su música siempre regresan al 78, al Mundial del gran Kempes.
“Los chicos”. Es el nombre de la canción del disco “La lengua popular” donde el ‘Salmón’ hace alusión a los 22, como si hiciera alusión a la cifra de jugadores que es permitida sobre el campo de juego.
Maradona. No solo le escribió una canción sino también le recibió una camiseta de Boca Juniors. “No es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero”, escribió el cantante argentino en una canción memorable.
“Necesito un gol”. Es el nombre de la canción de Charly García que en una de sus versiones cuenta con la participación de Calamaro. Ambos astros argentinos fueron amigos pero dice la leyenda urbana que una mujer los separó.
“Otro amor en Avellaneda”. Es otra de las canciones con alusión lejana al amado Independiente. La letra no se refiere a temas futbolísticos precisamente pero como buen rojo fiel, Andrés menciona a Avellaneda siempre.
Páez. En la previa al Mundial de Estados Unidos, Fito Páez y Andrés Calamaro entraron a la concentración de la selección argentina donde fueron recibidos por Diego Maradona. Allí hicieron un trío para cantar “Salud, dinero y amor”.
Quinta del ‘Buitre’. Es la denominación que tienen los jugadores de la cantera del Real Madrid en los años ochenta e inicios de los noventa. A ese grupo liderado por Emilio Butragueño fue a quien admiró Calamaro en sus primeros años en España.
Ratones Paranoicos. Este grupo argentino también invitó a Andrés Calamaro para una canción que le hizo en homenaje a Diego Maradona. “Para siempre” tiene dos versiones y en una saluda el buen fútbol del ex ‘10’ argentino.
Semifinales. Fue el pronóstico de Calamaro para la selección argentina dirigida por Maradona en el último Mundial Sudáfrica 2010. Lástima que Alemania le quito la oportunidad de confirmar su visión profética del balompié.
Téofilo Cubillas. Lo dijo hace poco en una entrevista: Calamaro es admirador del ex jugador peruano y hasta dijo que volvería a nacer para jugar en el Alianza Lima. Una sorpresa sobre todo para los hinchas victorianos.
Uruguay. A los celestes, Calamaro los alentó en el último tramo mundialista cuando Argentina quedó fuera. Pero ese romance fue alterado hace pocas semanas cuando el ‘Salmón’ dijo que los orientales eran “más amargos que un mate”.
Valdano. Otro de los grandes compañeros del fútbol de Calamaro. El buen Valdano también unió los lazos entre Andrés y Ángel Cappa. Cuando el recientemente cesado técnico del River presentó su libro “Hagan juego”, el presentador fue Andrelo.
Warner Music. Fue la disquera que acogió a Calamaro y fue allí donde se produjeron todos los éxitos de los que hemos comentado en este abecedario ‘calamarezco’ futbolero.
Xabi Alonso. “Qué grande eres Andrés Calamaro”, escribió hace menos de dos meses en su Twitter el jugador del Real Madrid y campeón mundial con España. Xabi es fanático del ‘Salmón’.
You Tube. Más de un millón de visitas tienen sumadas las grabaciones del tema “Maradona” de Calamaro. Esta es, sin duda, una de las canciones más visitadas de Andrelo en esta conocida página de videos.
Zinedine Zidane. No solo tiene la camiseta de Messi, o de Maradona, Calamaro también tiene la del francés gracias a una gestión de su amigo Valdano. La camiseta es merengue, es la del Real Madrid del tiempo de los galácticos.

lunes, 8 de noviembre de 2010

(Video) Andrés Calamaro prometió a fanáticos peruanos dos conciertos de puro rock

Conciertos de puro rock and roll prometió el cantante argentino Andrés Calamaro a los miles de fanáticos que lo esperan en el Perú para presenciar los recitales que brindará en Lima y Arequipa los días 11 y 13 de noviembre, respectivamente.

El rockero volverá a Lima dos años después de su último concierto en la explanada sur el estadio Monumental para presentar su último material “On The Rock”.

Con el desparpajo que lo caracteriza, Andrés Calamaro ratificó su admiración por el controvertido astro del fútbol argentino, Diego Armando Maradona, así como su abierto respaldo a la legalización del consumo de estupefacientes.

Un reportero del programa de TV “Punto Final”, que entrevistó al ‘Salmón’ en Córdoba, le obsequió un cajón peruano, un chullo y una casaca con motivos peruanos que fueron recibidos con agrado por el cantante. “Yo valoro mucho este tipo de regalos. Me gustan los instrumentos y la ropa”, afirmó.

En los conciertos que realizó recientemente en Argentina, Calamaro tocó más de 30 canciones en tres horas. Su repertorio incluye temas de su producción más reciente y sus éxitos más conocidos. Se espera que presente el mismo show en Lima y Arequipa.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Exclusiva con Andrés Calamaro, un militante del rock sin fronteras


Cuando uno escucha el título de tu nuevo disco, “On the Rock”, automáticamente piensa en rock. Pero ese género no es exclusividad de este trabajo, lo que nos hace preguntar qué es para ti el rock.

El rock es un género abierto, es libertad, curiosidad. Hace cincuenta años que se nutre de influencias blueseras, jazzeras, vanguardistas, hispanas, barrocas, del skiffle, del surrealismo, de la literatura. Nunca fue ortodoxo ni cerrado. Nadie puede estar seguro de lo que es el rock sin convertirse en una especie de payaso. Los ortodoxos (sospecho que son una clase de dentista) siempre están protestando, lo hicieron con Agustín Magaldi, un contemporáneo de Gardel, y lo hicieron con Bob Dylan, por abrazar la fe rockera. ¿Johnny Cash es rock o tiene rock? ¿Tom Waits hace rock o es que no le importa realmente? ¿El rock debería ser antropológico o ajustarse a una medida ortodoxa? ¿O perdería entonces su fuerza filosófica y su razón? Cuando empecé a escuchar rock, los Beatles grababan “Revolution Nº 9” y Santana grababa tradicionales caribeños con guitarra eléctrica. Hace treinta años los YMO grabaron con puros sintetizadores y secuenciadores que probablemente fabricaban especialmente para ellos. Iggy Pop es rock y eso es evidente, ¿pero lo es por el sonido, por la actitud o por algo más profundo? Para considerarse genérico hay que estar muy seguro del terreno que se está pisando. La militancia rockera es algo tan real como absurdo, está en el límite de ser una payasada o una cuestión de vida o muerte.

Dijiste por allí que lo que querías era enfadar a los ‘talibanes’ que te dicen lo que es rock y lo que no, y que el único que tiene autoridad para decidirlo es Lemmy, de Motörhead. ¿No hay nadie más en esa lista?
Sí, claro. Lemmy tiene mucho de auténtico y un poco de payaso, seguro que en su casa escucha Carpenters. Es un señor que se mudó a California porque los implantes dentales son más baratos. Probablemente duerma con campera de cuero y abrazado a una botella de bourbon, que son dos cosas que se pueden comprar en un supermercado, aunque no en cualquier supermercado. Conozco especialistas que pueden definir lo que es el rock, los llamo ‘talibanes’. Son estudiosos, lo viven, lo traducen, lo entienden y lo escriben. Son críticos y académicos del rock and roll. Hace treinta años que escriben una revista que define lo que es el rock en su estado puro; cuanto menos acordes, mejor, pero también tiene sentido distorsionar todas las teorías y complicarse la vida. Como sea, en Barcelona los ‘talibanes’ no están entre el público masticando la crítica que van a dedicarme, las facturas que van a hacerme pagar. Los verdaderos ‘talibanes’ están detrás del escenario conmigo, emborrachándose en los camarines, participando en el despiporre silvestre, en el caos, en el karaoke mágico, entendiéndolo todo.

En el tema “Barcos”, con Diego El Cigala y Niño Josele, ¿cómo dialogas con el flamenco?
“Barcos” no tenía aires flamencos hasta que lo trajeron los príncipes. Con El Cigala y Josele nos entendemos a la perfección, no nos hacen falta las palabras. Nos hacemos reír y querer. Cuando los conocí, sentí que estaba viendo a los próximos Jagger y Richards. También sabía perfectamente que se ajustaban mejor al modelo de Camarón y Paco de Lucía. Nos entendimos con apenas miradas, esa misma noche se sentaron a cantarme, conmigo en el medio desplegaron su arte musical, su conocimiento de ‘los palos’, quedamos ‘primos’, más que amigos, y al día siguiente estábamos grabando juntos. “Barcos” suena a ellos y a nosotros. Stevie Wonder la habría llevado a su terreno, o Loquillo.

Otro de los temas, “Tres Marías”, incorpora algo de esta cumbia de suburbio que se ha expandido mucho en Argentina. ¿Cómo ha sido tu relación con este género?
Yo nací al amparo del racismo musical y social más recalcitrante. Todo era mal visto: la música melódica, la popular, la correntina y la cumbia, que se empezó a bailar en la misma manzana donde fui criado, en el primer bailable de cumbia, en los años sesenta, en El Palacio de Las Flores. Me hice amigo de Carlitos ‘La Mona’ Jiménez hace casi treinta años, en una mesa redonda de músicos variopintos organizada por “Página 12” y terminamos tomando cervezas en el hotel donde vivía en Buenos Aires. Carlos es un ícono y un símbolo de la provincia de Córdoba. Me ofreció su hospitalidad y finalmente me la cobré. Viajé para promocionar un álbum a Córdoba, llegué un día antes para tocar en los permanentes bailables recitales de los viernes, un rito cordobés arraigado. Córdoba funciona como Brasil, tiene un movimiento musical y popular propio. Carlitos me pidió que cantáramos “Flaca” y yo le pedí tocar el concierto íntegro, y me quedé en el escenario compartiendo percusiones con ‘Bam Bam’, el peruano. La cumbia resiste análisis teóricos [...] tiene ‘otra forma de entenderse’, es lo que pide el cuerpo, es el momento en que una reunión aburrida deja de serlo, es la música de las caderas y de las vaginas, la música que alegra a los asaltantes que van a arriesgar la vida y la libertad. No puedo decir que me gustó siempre, porque prefiero no pensar en términos tan absolutos, pero hace muchos años que renuncié al perfil xenófobo de mi barrio aristocrático. Soy ateo y acepto con agrado la existencia de la música popular, a pesar de ser hijo de generaciones de intelectuales y comunistas sin TV.

¿Has escuchado cumbia peruana? ¿Qué opinas de ella?
Sí, claro. La psicochicha está de moda en Europa. La cumbia bonaerense está inspirada en la peruana, el modelo es la cumbia de los pajaritos, pero usa sintetizador en lugar de guitarra eléctrica. El sonido de la cumbia peruana está dentro del beat de la cumbia bonaerense. La santafesina es más melódica, tanto que ocupa el lugar de la antigua música romántica inspirada en los sonidos del Festival de San Remo. En los años 80 quedé anclado en el estudio de Miki González, entonces fusionamos los sonidos de vanguardia con el cajón, la herencia negra, con noches enteras para encontrar sonidos insólitos con los primitivos efectos de guitarra.

¿Podría decirse que, de todos los invitados en este disco, Bunbury es con quien hay una mayor afinidad musical?
Con Enrique tenemos profundas afinidades y seguramente tenemos diferencias como corresponde entre personas normalmente inquietas. Llevamos una vida compartiendo con el flamenco y el hip hop un mismo terreno y un mismo sentimiento. Jerry González es mi héroe, y uno de los músicos más importantes del mundo. Con Enrique todo es fluido, a pesar de su éxito triunfal y sus permanentes giras. Tenemos confianza y siempre estamos esperando hacer algo juntos y encontrados, pero Enrique es al mismo tiempo versátil y blindado en su propio estilo de cantar. Él entiende y se apasiona con el arte de Goyeneche, Otis Redding, Chavela Vargas, sonidos mediterráneos, pero tiene identidad y siempre va a sonar a él mismo; sin embargo, sabe escuchar, habla escuchando, presta atención, escucha con los ojos abiertos y tiene un extraño sentido del humor, porque siempre parece tomarse en serio las cosas; no obstante, lo está entendiendo todo. Es un embajador de sí mismo y nosotros los demás.

“Flor de samurái” (que suena a sumo), “Gomontonera” y “El perro” son de las más rockeras del disco, de las que se escuchan con cerveza. ¿Cuántas canciones de este corte se quedaron fuera del disco?
Nombraste tres canciones rápidas, no solamente eléctricas, es una velocidad más cercana al punk que al merengue, que también es rápido. Además de veloces tienen un texto que parece necesitar de cierta profundidad veloz. Me gusta el rock cuando es rápido, acelerado, eléctrico y sensiblemente sucio, “Shattered”, “Ace of Spades”. ¿Canciones fuera del disco? Eso es incalculable. Escuchamos ochenta canciones, pero no sé cuántas ensayamos, supongo que partimos de un grupo de veinte o treinta canciones y nos quedamos con doce.

En comparación con tu última presentación en Lima, ¿qué será distinto esta vez?, teniendo en cuenta tu vasto repertorio, y que aquí hay mucha gente fanática de Los Abuelos de la Nada (LADLN) y Los Rodríguez.
No va a ser radicalmente distinto. Somos los mismos y con el mismo cantante. Sí que vamos a cantar canciones de Los Rodríguez y algo de LADLN, no vamos a cerrarnos en el repertorio estrictamente contemporáneo.

MÁS INFORMACIÓN
LUGAR: Jockey Club del Perú.
DIRECCIÓN: Av. El Derby s/n puerta 3 Monterrico, Surco.
DÍA Y HORA: Jueves 11, 9 p.m.
BOLETOS: Tu Entrada.

Por: Alberto Revoredo

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